31 may 2022

Algarrobina

 


Texto: Carlos Arrizabalaga Lizárraga

Universidad de Piura, Perú

carlos.arrizabalaga@udep.edu.pe


Nada más piurano que la algarrobina y los chifles. En La casa verde de Vargas Llosa (1966), aparece hasta en seis ocasiones: “Se te trepó la algarrobina”. Tal vez el primero en mencionarla haya sido Aurelio Miró Quesada, al describir Sullana: “pulcra, animada, floreciente”, en las páginas de El Comercio un 15 de octubre de 1937. En el paisaje de médanos y lomas resaltan unos algarrobos retorcidos: “Su jugo concentrado, le explican, es lo que venden en botellas con el nombre de algarrobina; esa bebida contundente y reconfortante al mismo tiempo.”[1]  Hildebrando Castro Pozo ubicaba su venta también en Sullana y la definía así en 1940: “Concentrado hervido de jugo de algarroba”.[2] Llama la atención que Edmundo Arámbulo no la incluyera en su Diccionario de piuranismos (1995), pero a veces ocurren esos lapsus.[3] Robles (1982) la define por sus aplicaciones: “producto que se extrae del fruto del algarrobo, base para ricos aperitivos”,[4] y parece que era uno de los piuranismos que había incluido su tío José Vicente Rázuri en un temprano listado que se ha perdido.

La base de la algarrobina era una receta más antigua, que los piuranos llamaban “yupisín”: “Caldo de algarrobo que concentrado, sirve para preparar la algarrobina”, decía Martha Hildebrandt.[5] Evidentemente, la algarrobina es una creación moderna, igual que la palabra, derivada con un antiguo sufijo latino de materia (“medicina”), que ha tenido gran vitalidad en los siglos XIX y XX para significar productos relacionados: "vitamina", "proteína", y extractos diversos: “cafeína”, “cocaína”... También otros inventos: Ricardo Palma definía “margarina”, como “mantequilla falsificada”, entre otros neologismos que él veía necesarios.[6]

La primera marca comercial de auténtica “algarrobina”, registrada en 1948 por J. F. Ramírez Fonseca, fue el extracto de algarroba con vainilla “La Tacaleña”, que tres generaciones después sigue comercializando la familia Durand en Narihualá y Catacaos. En una antigua propaganda ofrecía recetas para hacer refrescos, helados y deliciosos cocteles. La receta del cóctel de algarrobina se compone de pisco, leche evaporada, jarabe de goma, algarrobina y yema de huevo. Dado que es su componente distintivo, no es extraño que esta variedad norperuana de ponche adquirió también, por metonimia, el nombre de "algarrobina".


Notas:

[1] Incluido luego en su libro Costa, sierra y montaña. Lima, Librería Editorial Antártica, 1947, p. 83.

[2] Sol, algarrobos y amor. Piura, CIPCA, p. 267.

[3] Carlos Arellano la incluye calificándola de "morena y montuvia", presumiendo así que la preparación tiene un origen rural. Ver su libro: Piuranidades. Dichos y costumbres de Piura. Piura, Sietevientos, 1996, p. 56.

[4] La lengua de los piuranos. Edición de Juan Carlos Adriazola y Carlos Arrizabalaga. Piura, Municipalidad Provincial de Piura, 2012, p. 72.

[5] "El español en Piura. Ensayo de dialectología peruana". Letras, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 43, pp. 256-272. La cita está en p. 270. No incluye Hildebrandt el neologismo, sin embargo, como lema de su listado.

[6] Papeletas lexicográficas. Dos mil setecientas voces que hacen falta en el Diccionario. Lima: Imprenta La Industria, 1903, p. 179.


Texto publicado con el permiso del autor.


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